Colesterol y salud

por Sendo / enero 24, 2024

El colesterol es un lípido que se encuentra en los tejidos corporales y en la sangre. 

  • Las membranas de todas nuestras células están constituidas primariamente por colesterol.
  • Muchas hormonas y vitaminas vitales se forman a partir de este lípido. 
  • El colesterol es esencial para el desarrollo cerebral y también resguarda la estructura del sistema nervioso. 

Por lo tanto, debes saber que el colesterol es una molécula necesaria para la vida. Los individuos que tienen la dificultad de sintetizar colesterol pueden sufrir una severa patología congénita (conocida como Síndrome de Smith-Lemi-Opitz), y tiene como probables resultados retraso mental, problemas musculares, autismo… Queda claro, pues que el colesterol, lejos de ser un enemigo mortal, es un aliado fundamental para el ser humano. Sigamos.

Más allá de hablar de la importancia del colesterol, también es importante distinguir entre las variaciones que existen de este lípido. Contrariamente a lo que piensan muchos, solo hay un tipo de colesterol. No obstante, sí es verdad que tiene dos nombres: el HDL y LDL, comúnmente llamadas el ‘colesterol bueno’ y el ‘colesterol malo’, aunque como decimos no es así en la realidad. 

Estas moléculas no son más que los portadores que transportan el colesterol alrededor del cuerpo. El HDL transporta el colesterol desde las arterias hasta el hígado, mientras que el LDL transporta el colesterol desde el hígado hasta las arterias, para así ser distribuido por el resto del cuerpo. De aquí viene la reputación del LDL como el ‘colesterol malo’. 

A veces, estos transportadores colisionan contra las paredes arteriales, infiltrándose en dichas arterias y causando una gran reacción inflamatoria. Esta inflamación, unida a la respuesta inmunitaria en cascada que provoca, es el verdadero origen de la aterosclerosis. Aún no sabemos a ciencia cierta por qué, a veces, algunos transportadores colisionan contra las paredes arteriales y forman esa placa, pero si sabemos que hay varios grandes sospechosos de desencadenar este proceso: 

  • La presencia de colesterol oxidado, que no es más que un colesterol alterado como resultado de la gran manipulación industrial que sufren algunos alimentos y de las actitudes sedentarias. 
  • Las moléculas de LDL más pequeñas. EL LDL puede tener varios tamaños, y, cuando más pequeño es, con más facilidad pueden infiltrarse bajo las arterias y producir esa inflamación. Medir el APO-b en una analítica nos puede dar una información más fiable sobre el tamaño de las moléculas LDL, lo que resulta más interesante que medir  el colesterol total
  • La salud del endotelio, que también está muy relacionada con la inflamación provocada por la ingesta de ultraprocesados y por los hábitos sedentarios. Medir la Proteina C Reactiva nos dará mucha información sobre nuestro estado inflamatorio. 

Esta inflamación del endotelio reduce el espacio disponible en el vaso sanguíneo, lo que dificulta el paso de la sangre. Esto somete al corazón a mayor presión para forzar la sangre a atravesar las arterias, lo cual puede producir un desgaste excesivo de este órgano vital. También está relacionado con la hipertensión arterial, problema que implica un elevado riesgo de sufrir alguna enfermedad en las arterias coronarias, un fallo cardiaco, una insuficiencia renal o una incidencia cerebrovascular. En el peor de los casos, los productos terminales de esta inflamación del endotelio se vierten bruscamente al interior de la arteria y producen la obstrucción de la misma, lo cual puede provocar problemas muy graves.

El factor que mayor relación tiene con la enfermedad cardiovascular es… la ingesta de azúcares (carbohidratos simples) y la ingesta de productos ultraprocesados. Los productos ultraprocesados, presentes en muchísimos alimentos industriales, como los refrescos, los dulces, la bollería… tienen una alta correlación con el desarrollo de enfermedad cardiovascular, además de la ya conocida influencia en el desarrollo de la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, la hipertensión… Y es que el desajuste hormonal y regulatorios que produce la ingesta de este tipo de alimentos, acarrea una serie de trastornos metabólicos en cadena, que explican mejor que cualquier otra causa, la enfermedad cardiovascular. 

Por otro lado, los azúcares refinados tienen gran importancia en la respuesta inflamatoria, además de que su aumento, provoca un aumento secundario de triglicéridos, los cuáles a su vez, inducen a la producción de LDL de pequeño tamaño. 

Dicho sea de otro modo, la más reciente evidencia científica apunta a que la teoría de las grasas saturadas asesinas, debería ir sustituyéndose por la teoría de los ultraprocesados y los azúcares refinados. 

Para evitar estos posibles efectos perniciosos, las acciones más recomendables son:

  • Practica ejercicio a diario. El ejercicio es el mejor protector de tu salud metabólica
  • Evita los productos ultraprocesados
  • Reduce la ingesta de carbohidratos simples
  • Reduce la ingesta de grasas saturadas
  • Aumenta la ingesta de productos vegetales
  • Utiliza alimentos ricos en grasa monoinsaturada como el aguacate, aceite de oliva o el pescado de agua fría.
  • No fumes
  • No bebas alcohol de manera excesiva. 

Sendo es tu coach integral de hábitos saludables, que te ayudará a llevar unos mejores hábitos para proteger y mejorar tu salud.

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